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  ... una niña acechada haciéndole frente a fantasmas con cuchillos...

 
 
   
 
 

 

 

 

 

ph by charly borja 2014 - Copyright ©

 

 

"ARENA ENTRE LA CARNE Y EL HUESO"


Dirección bea odoriz
Música Andrés Gerszenzon


soprano Ana Moraitis
tenor Pablo Pollitzer
barítono Juan Peltzer
tenor Lucas Werenkraut
actor Lautaro Mackinze


pianista Lorena Torales Lisowsky
xilofón Ignacio Svachka
cellista Yoel Schaeffer

Teatro Hasta Trilce - Maza 177 – Almagro - C.A.B.A.

 

 

 


De qué se trata?
Arena entre la carne y el hueso es el reclamo angustioso al más allá de una niña (Ella) de la presencia de su padre fallecido.


A través de su metafísico clamor, la niña ante la puerta del misterio de la muerte (en este caso el portón de un frigorífico, una cruel y realista ironía sobre la finitud de la existencia humana) y en un escena dominada por habitantes del purgatorio, reclama sin respuesta. La niña aspira a recuperar la carne de su progenitor para que no se le escapen los recuerdos.

 

 

 

ana moraitis en excelente actuación.

 

 

La opinión de charly borja - marzo 2014 Copyright ©

Esta es la versión lírica de la obra que estrenara doña odoriz en versión teatral en el Patio de Actores, aquí la directora encuentra un espacio para desarrollar su cuasi híbrido entre ópera y opereta por la inclusión de toques de teatro absurdo y pinceladas de metafísico en un cruento encuentro de fantasmas que habitan un frío frigorífico.

La presencia siempre inquietante de filosas cuchillas de carnicero en las manos de los traviesos espíritus que juegan de manera macabra con la niña protagonista de la historia, hace que la puesta sea interesante y enigmática, los movimientos escénicos marcados por odoriz conforman una especie de coreografía dantesca, en donde las ánimas rodean en forma acosadora a la niña como queriéndola sacrificar cual manso cordero de Dios.

 

 

 

 

La música juega un papel preponderante ya que crea climax de tonos fríos que contrastan con el calor y el color de la sangre que siempre está latente en la obra.

Los rubros técnicos excelentes, tanto escenografía, vestuario, iluminación y sonido confluyen para brindar un espléndido y plástico marco para las performances de los líricos en escena.

Arena entre la carne y el hueso, es una obra hermética, de no fácil digesta, que no pasará desapercibida por todo aquel que la vea, es una obra encriptada pero bellísima en su formalista impronta que la hace atrayente y visceral.