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  ... ser fértil para poder salir de un encierro asfixiante...

 
 
   
 
 

 

 

ph charly borja 2013 - Copyright ©

 

 

Compañía teatral El Silo

presenta


La Pecera, el stress causa infertilidad


Dramaturgia y Dirección: Alejandro Roa



Actrices:
Ayelén Avanthay,
Cecilia García Moreno y
Yanina Costa

 


Asistencia de Dirección: Julián Povea Díaz
Escenografía e iluminación: Diseño creativo Gato Rojo
Vestuario: El Silo, compañía teatral
Diseño de maquillaje: Alejandra Díaz
Producción General: Carola Parra

Duración del espectáculo: 60 min.


Sábados 2o.00 hrs
La Nave - Lavalle 3636 - Abasto C.A.B.A.

De qué se trata?
“Tres mujeres encerradas en un sótano a modo de espacio aislado de experimentación, bajo un falso contrato en donde su cotidianeidad es un motivo para la excitación, que tiene como fin último un descabellado acto sexual a través de una pared. Este es el objetivo del lugar, convertirse en heroínas de la raza… el de ellas ¿Qué pasa cuando se descubre que lo que creían no es la realidad?”

 

 

 

 


La opinión de charly borja - diciembre 2013 Copyright ©

Interesante obra de teatro experimental, tanto en su dramaturgia como en su dirección de actores y en interpretaciones la atmósfera casi asfixiante producida por ese encierro de las protagonistas en un oscuro, hermético y sórdido lugar en donde sólo subsiste la paranoia y la deseperanza de tres mujeres que luchan para poder salir de ese lugar lo más pronto posible.

Tres jóvenes actrices que llevan al espectador a sufrir sus tortuosas existencias despliegan su histrionismo escénico en muy buenas performances tanto Ayelén Avanthay, Cecilia García Moreno como Yanina Costa supieron interpretar ese clima de opresión que imprime la dirección de Alejandro Roa.

 

 

 

 

 


El detalle bizarro de "La Pecera, el stress causa infertilidad" lo constituye ese enigmático y decadente agujero que se transforma en una especie de cajero automático en donde no se sabe bien si un miembro viril de carne o un miembro viril artificial deposita su semen en las castigadas vaginas de las chicas convirtiéndose en una 'abominable máquina cogedora’ que sin tregua alguna les da bambú a las chicas y éstas se entregan programadamente y en forma pacífica al morboso acto como si fuesen simples conejillos de indias.

 

 

 

 

 

Tanto la escenografía como la iluminación y el vestuario están acordes para que el ámbito se constituya en una verdadera pecera de laboratorio en la que el espectador observa estos especímenes humanos sufrientes en su día a día.

Recomendable, una obra de ciencia ficción fuerte e inquietante.