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borja 2011 - Copyright ©
De RES Teatro
Presenta
“VARIACIONES
SOBRE EL MODELO DE KRAEPELIN”
(o
EL CAMPO SEMANTICO DE LOS CONEJOS A LA CACEROLA)
Autor: Davide
Carnevali
Dirección y puesta: Elisabetta Riva
Actúan:
Luis Marangón, Alberto Moscuzza, Giampaolo Samà
Ficha Artístico Técnica
Autor: Davide Carnevali
Videos: Alessio Rigo De Righi
Iluminación: Aliberto Sagretti
Dirección y puesta: Elisabetta Riva
viernes de Mayo y Junio 20:30 horas
Espacio
Cultural Pata de Ganso
Pasaje Zelaya 3122 (Abasto) Buenos Aires
reservas 4-862-0209
Entrada: $40 y $30 dcto.
De
qué se trata?
El drama de un hombre enfermo de Alzheimer. La obra, que habla de guerra,
memoria y padecimiento, propone a tres personajes -padre, hijo y un
médico- que aparecen y desaparecen de la escena, pronunciando
frases asépticas que despiertan alternativamente la memoria de
sus protagonistas. El texto permite entrever infinitas posibilidades,
en una atmósfera netamente beckettiana.
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La
opinión de charly borja - Mayo 2011 Copyright ©
Excelente
puesta en escena de la directora
Elisabetta Riva sobre
texto de Davide Carnevali.
Trabajada
en dos planos escénicos muy bien delimitados por las funcionales
escenografía e iluminación esta última a cargo
de Aliberto Sagretti que enmarcan finamente
las escenas y el desarrollo dramático de la historia.
Un tema delicado
como la maldita enfermedad del de Alzheimer (que va carcomiendo al ser
humano poco a poco hasta anularlo completamente), está muy bien
interpretado por el actor, don Luis Marangón,
quien con sutiles miradas muchas veces hacia el vacío, bucea
su personaje llegando a honduras de verosimilitud en su encarnación.
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Con un texto
por momentos caótico que apunta a armar situaciones que rozan
lo absurdo pero que, como en la guerra, en esta enfermedad todo es válido
por la afectación de la misma sobre el cerebro de las personas.
Elisabetta
Riva pone su toque
estético al incluir contrapuestas imágenes en video a
cargo de Alessio Rigo De Righi y los muñecos
y máscaras que acompañan la acción que le agregan
ternura a un personaje torturado por dos polos, uno de lo que queda
de sus recuerdos y el otro el de su presente vacío y desprotegido
de ternura.
Recomendable,
plasticidad visual dentro de ese oscuro mal, obra que hace pensar sobre
cómo corroen ciertas enfermedades la integridad psico-física
de los seres humanos.
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Acerca
de KRAEPELIN, EMIL (1856-1926)
El Dr. Kraepelin, psiquiatra, nació el 15 de febrero de 1856
en Neustrelitz (Mecklemburgo), pero fue en Würzburg donde comenzó
sus estudios de medicina. En 1876, en el curso de una estancia en Leipzig,
donde asistió al laboratorio de psicología experimental
de Wilhelm Wundt, decidió la orientación de su carrera.
Dos años más tarde, presentó en Munich su tesis
sobre el Lugar de la psicología en la psiquiatría, ante
un tribunal presidido por Von Gudden, del que fue ayudante por cuatro
años antes de regresar a Leipzig y al servicio de Flechsig..
Nombrado en 1886 profesor de psiquiatría de la Universidad de
Dorpat (Estonia), dejó este puesto en 1890 a consecuencia, al
parecer, de un incidente con el zar Alejandro III y llegó a Heildelberg,
donde contó entre sus colaboradores a Gustav Aschaffenburg y
al histopatólogo Aloïs Alzheimer, que lo seguiría
a Munich. En efecto, fue en esta ciudad donde Kraepelin se encargó,
en 1903, de la cátedra de psiquiatría y asumió
la dirección de la nueva clínica universitaria, la Königlische
Psychiatrische Klinik que, debido a su impulso, adquirió fama
internacional. En la primavera de 1918, gracias a sus auspicios, se
transformó en el Instituto Alemán de Investigaciones Psiquiátricas,
cuya existencia, amenazada por la crisis económica de la posguerra,
fue salvada gracias al apoyo financiero de la Fundación Rockefeller,
algunos meses antes de la muerte de Kraepelin, el 7 de octubre de 1926.
Se ha descripto a Kraepelin como persona reservada, meticulosa, respetuosa
del orden y de la autoridad, gran admirador de Bismarck. El gusto por
la clasificación del que dio testimonio su obra psiquiátrica
lo volvemos a encontrar en su pasión por la botánica.
Cada año, organizaba con sus ayudantes una excursión a
pie por los alrededores de Munich, familiarmente bautizada con el mote
de "la marcha catatónica" por sus participantes. Aficionado
a la música y la literatura, fue autor de poemas que se publicaron
después de su muerte.
Kraepelin se formó en la escuela organicista y neuropatológica
alemana del siglo XIX cuyo espíritu formalista correspondía
a su carácter lógico y riguroso. Lo esencial de su obra
se halla contenido en las ocho ediciones del Tratado de psiquiatría
que fueron apareciendo de 1883 a 1915 y en el cual, separándose
de los criterios esencialmente sintomáticos de sus predecesores,
propuso clasificaciones sucesivas y sin cesar completadas de las enfermedades
mentales, fundadas en las nociones de evolución y de estado terminal.
A Kraepelin debemos el concepto de demencia precoz, al que confirió
unidad y extensión particulares al agrupar tres tipos clínicos
principales, la catatonia, aislada entre 1863 y 1874 por Kahlbaum; la
hebefrenia, descrita por Hecker en 1871, y una forma delirante, a la
que calificó de paranoide. Esta entidad nueva, muy claramente
definida desde la sexta edición del Tratado (1899), tuvo rápidamente
amplísimo éxito en el mundo psiquiátrico y preparó
el camino para la esquizofrenia de Bleuler. La noción de delirio
paranoide lo condujo, así pues, a limitar definitivamente el
vasto concepto de paranoia a un sistema delirante restringida "durable
e imposible de romper, que se instaura con conservación completa
de la claridad y el orden en el pensamiento, en la voluntad y la acción".
Fue también él quien dio carta de ciudadanía a
la psicosis maniaco-depresiva hasta entonces fragmentada en cierto número
de formas clínicas independientes, pero en ningún momento
se preocupó por las hipótesis psicopatológicas
y se contentó con consideraciones descriptivas y clasificatorias,
pensando que estas afecciones eran psicosis de causa "endógena",
cuyo origen debía buscarse en la organización interna
predisponente de la personalidad.
Hay quien ha querido enfrentar a Kraepelin con Freud: más que
opuesta, sin embargo, la aportación de estos dos hombres, nacidos
el mismo año y cuyo genio fue tan diferente, se manifiesta complementaria:
Freud es la escucha del mundo interior de la neurosis; Kraepelin es
la mirada clasificatoria llevada sobre la psicosis. Freud representaba
el advenimiento de la psiquiatría dinámica del siglo XX,
en tanto que Kraepelin realizó la indispensable síntesis
de los análisis semiológicos del siglo XIX y nos dejó
un sistema de referencia nosográfica homogéneo, rápidamente
adoptado por el conjunto de las escuelas psiquiátricas occidentales
y aún utilizado ampliamente.
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